18 junio 2013

"TRANCE": DEL ROBO A LA HIPNOSIS

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En “Millones” (2004), Danny Boyle narró una fabula familiar con una clara moraleja; el dinero no lo es todo. Lo material no da la felicidad. Sin embargo, Boyle no parece haber interiorizado su propia misiva, desde “Tumba abierta” (1994) hasta “Slumdog Millionaire” (2008), Boyle ha diseñado sus relatos alrededor de un buen puñado de billetes, y su última película, “Trance” (2013) no elude el ansía por el botín rápido.

Tomando como premisa el cine de robos y atracos, pictóricos para ser más exactos, Boyle, junto a su más primigenio guionista John Hodge, con el que creó “Transpotting”, experimentan un thriller con varias capas, especialmente cargado de giros argumentales, donde explorar los recovecos de la psique, volver a hacer gala de movimientos eléctricos de cámara y montaje impulsivo. Su maravillosamente rodado prólogo y sus minutos inmediatamente posteriores son capaces de subir al espectador al carro de la historia. Menos acelerado y más cercano a las convenciones del thriller medio, Boyle nos sitúa en un Londres estilizado, más concretamente en una casa de subastas donde merodean varios personajes agilmente definidos por el duo Boyle-Hodge, los cuales plantean un McGuffin que dominará los minutos iniciales del relato. Pero como en muchos otros trabajos del director británico (“Sunshine”, “28 días después”), de lo inicialmente expuesto nace otra película completamente nueva y diferente. El McGuffin del cuadro de Francisco de Goya es precisamente eso, una excusa argumental en toda regla para convertir a “Trance” en un thriller onírico que se permite proponer un rompecabezas para el espectador a través de las fragilidades de un mente desordenada, del cual nacerá complementariamente una historia de romance a tres bandas conformado por un James McAvoy de cuestionable comportamiento, un Vincent Cassell tan elegantemente amenazador como siempre y una Rosario Dawson, totalmente entregada a un personaje sobre el cual se sostienen todas las posibilidades de la narración.


En Dawson se reúnen la hipnotista de la que emerge esta deconstrucción del relato noir, la femme fatale que da sentido al género, el vértice principal del triangulo romántico-erótico que fija la atención de los personajes y del espectador. Probablemente sea este el papel más generoso que haya tenido la actriz norteamericana hasta la fecha.

Como si del personaje de Dawson se tratase, Boyle juega con nosotros moviéndose entre la frontera entre lo real y lo ficticio, haciendo filigranas de guión que desconcierten cualquiera que pretenda anticiparse al relato. En esos malabarismos, el director de “127 horas” parece disfrutar utilizando sus herramientas preferidas (uso de la música, cámara nerviosa) para convertirse en el propio hipnotista de su historia. Boyle cautiva y atrae para posteriormente dirigirnos a su antojo por un thriller del que una vez que entras no eres capaz de salir. “Trance” es una película hábil, profesional, bulliciosa que en manos de otro director podría haber sido un completo caos pero que solo Boyle sabe manejar con mano ferrea hasta fascinarnos como buen prestidigitador del cine que es.

10 junio 2013

"DEAD MAN DOWN"; THRILLER INOCUO

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Aunque se haya metido en la piel del mismísimo Alejandro Magno, fuese nada más y nada menos que Sonny Crockett o se haya enfrentado a Daredevil encarnando a Bullseye, lo que a Colin Farrell verdaderamente le pone es ser un tipo rudo y angustiado, parco en palabras, ejecutor implacable de sus propias intenciones y envuelto en entramados mafiosos de los que no puede escapar. Siempre solitario y siempre en el punto de mira de la chica guapa de turno. Basta que recordemos esa esforzada reproducción “scorsesiana” como era “London Boulevard” o incluso el último de los Woody Allen londinenses “Cassandra´s dream” para comprender lo a gusto que se encuentra el actor irlandés poniendo cara de duro misterioso pero compasivo. Incluso en el infausto remake de “Desafío Total”, Farrell arqueó sus cejas hasta convertir el desconcierto de su personaje en aflicción y aspereza.

Dead Man Down” es el enésimo ejemplo del arquetípico “matón Farrelliano”. Desde luego no el mejor (dejemos aparte su inexistente acento para ser húngaro), pero si uno más a engrosar a la lista de este prototipo de héroe concebido por el bueno de Collin.
Estamos ante un thriller esforzado. No especialmente bien dirigido ni escrito. Inofensivo. Entretenido a ratos y olvidable. Su director es Niels Arden Oplev, componente de esa nueva generación de directores escandinavos (Morten Tyldum, Daniel Espinosa) que se manejan bien en este género y que andan progresivamente dando el salto a Hollywood. Suya fue la primera versión de “Millenium; los hombres que no amaban a las mujeres” con la que parecía dominar con mucho más que soltura en pantalla el best seller de Stieg Larsson hasta que llegó Fincher y demostró que se podía pulir, embellecer y mejorar la obra original en su salto al celuloide.

De aquella versión, lo mejor era sin duda Noomi Rapace, sueca con carácter que ya sabe como se trabaja en la gran industria (“Sherlock Holmes”, “Prometheus”) y con la que Arden Oplev vuelve a contar para la ocasión. Tristemente su personaje es el peor dibujado de toda la película (su trauma físico jamás logra a ser creíble por mucho que los niños la llamen “monstruo” y le tiren piedras!!) aunque su trabajo es más que digno y su presencia junto con la de Farrell dan empaque a la película.



En su trama romántica, personal, vengativa, la película intenta justificar los actos de su pareja protagonista, aumentar la vileza de los malos de la película e incluso abrir subtramas que se tornarán innecesarias (el sujeto causante del accidente de Rapace) componiendo un thriller afanoso pero inocuo por los lugares comunes que visita, por la escasa originalidad de su propuesta, en donde solo el telón de fondo de una Nueva York menos lujosa de lo habitual logra llamar la atención de un conjunto que ni siquiera es capaz de sacar provecho a una curiosa reunión de secundarios que va de F.Murray Abraham a Armand Assante pasando por Isabelle Hupert. Y eso si que es algo que a un thriller con aspiraciones nunca se le puede escapar.

23 mayo 2013

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13 mayo 2013

"STOKER": NATURALEZA PERVERSA

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Park Chan-Wook nos presentaba en “Thirst” (2009) a un sacerdote caritativo y comprometido abocado a una fuerte lucha interior al contraer una infección que le convierte en un vampiro con una imparable sed de sangre. En el conflicto constante del personaje entre la ética religiosa y el deseo irrefrenable por la muerte, el sexo y otras naturalezas oscuras basaba el director coreano su estilizada y cuidada mirada llena de sutilezas, erotismo y maldad contenidas y de una puesta en escena elegante y sugerente.

Aunque no pueda considerarse a “Stoker” un título expresamente vampírico, Park Chan-Wook vuelve a repetir con su última película y primera en territorio norteamericano las constantes que explotó en su anterior título, haciendo del dilema de su personaje protagonista por asumir su propia naturaleza su foco principal de atención, cuya querencia especial por la sangre, su agudizado sentido auditivo, su apellido con nombre de novelista de terror decimonónico puede convencernos de que Park Chan Wook ha tenido como referencia conceptual la propia esencia de los seres de la noche.

Sin embargo, esta es tan solo una premisa de la que partir, como lo es la alusión a “La sombra de una duda” de Alfred Hitchcock a la hora de dar nombre al malvado tio “Charlie” protagonizado con excesiva contención por Matthew Goode.
Stoker” no oculta sus referentes, poniendo sus cartas sobre la mesa, destapando cualquier secreto narrativo que pudiera manejar. El coreano viene a decirnos que en su película no importa el que, sino el como, algo claramente detectable por el espectador cuando nos encontramos ante un argumento original insultantemente liviano y limitado desarrollado por el que fuera protagonista de la serie “Prison Break”, Wenworth Miller que no presenta ningún motor argumental como base del relato, tan solo un trío de personajes con los que jugar.


No hay, por tanto, misterios que desvelar en “Stoker”, por lo que la sostenida tensión realizadora de Park Chan-Wook, el halo de intriga y perversión en que el director envuelve a su relato (más dramático que de suspense) es tan solo una postura estética, un alarde de destreza tras la cámara, un exceso por la puesta en escena y el simbolismo visual. “Stoker” es un ejercicio de estilo con un innato y sorprendente talento por el manejo de los efectos sonoros, de los planos impensables, por las interpretaciones extremas donde destaca una lúgubre Mia Wasikowska por encima de las presencias del citado Matthew Goode y de una muy estropeada Nicole Kidman, pero sobre el que lamentablemente no hay nada detrás, algo de lo que el guión de Miller se da cuenta en el último tercio de película e intenta modificar de una manera demasiado convencional, acentuando subrayados innecesarios, buscando provocar alguna acción que estimule el relato. Con ello, la película de Park Chan-Wook se traiciona a si misma y a todo lo expuesto anteriormente y pasa de ser un ejercicio de pura plasticidad técnica a un título fallido por incapacidad para definirse por completo. Con todo, el debut de Chan-Wook en Hollywood le augura un gran futuro en la gran industria a poco que de con una historia a la altura de sus probadas capacidades para manejar el lenguaje audiovisual.

29 abril 2013

"IRON MAN 3": EL BLOCKBUSTER QUE SIEMPRE QUISISTE

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“Nosotros creamos nuestros propios demonios”. Alguien en algún momento pronunció esta cita célebre. No esperemos conocer más detalles sobre ella, Tony Stark la hace suya pero confiesa ni saber quien es el autor. Así, con la voz en off de un Stark no demasiado documentado, comienza “Iron Man Three” para, acto seguido, dar pie a un rompepistas noventero de Eiffel 65 y a un flashback ambientado en época navideña. Apenas han bastado un par de minutos para comprobar que Shane Black va a hacer de las suyas aún estando al frente de una superproducción de gran estudio, por si quedaba alguna duda de si el guionista de “El último boy scout” o director de “Kiss Kiss Bang Bang” podía ceder su particular estilo frente a las imposiciones de una major como Paramount Pictures.
Por suerte Marvel Studios también está detrás, viene de hacer una película 100% disfrutable como “Los Vengadores” y el superhéroe en cuestión no es otro que “Iron Man” el más chulapo e insolente de los superhombres marvelitas lo que pone en bandeja a Shane Black un producto idóneo para dar rienda suelta a sus constantes cinematográficas y por ende, una oportunidad de oro para que Stark (Downey Jr. en su salsa más absoluta) sea todavía más cínico, pronuncie frases más aplastantes y protagonice metamomentos para la historia del blockbuster.

Este cierre de trilogía, con carácter conclusivo continúa en la senda de las dos entregas anteriores mezclando elevadas dosis de humor con acción a raudales, si bien, el guión de Black y Drew Pearce engarza con otros títulos del blockbuster reciente, “Skyfall”, “El caballero oscuro, la leyenda renace” a la hora de presentar al héroe en proceso de introspección y recomposición. Tony Stark (más Stark y menos Iron Man que nunca) tiene ansiedad, pesadillas y una excesiva obsesión por su trabajo, sin embargo no encontramos al hombre afectado de los citados títulos anteriores y si a un tipo que tira de arrogancia y obstinación para resolver sus posibles problemas. Solo así Stark hará una confesión muy sobrada que ponga en riesgo su vida y la de Pepper Pots (de nuevo encarnada por Gwyneth Paltrow, con mayores dosis de protagonismo), buscará venganza por su amigo Happy (Jon Favreau, director de las dos primeras entregas) y será capaz de reinventarse desde una pequeña cabaña de un perdido pueblo norteamericano con la ayuda inesperada de un niño. Romance, amistad, un resurgir nada místico (Black se ríe de los retiros remotos de algún que otro superhéroe) y toques de buddy movie improvisada plagada de diálogos referenciales (-“¿podemos hablar de “Los Vengadores"?- No se, más tarde-.Chaval, no me agobies”) para componer una película que se guarda para sí unos secundarios de lujo como Guy Pearce o especialmente Ben Kingsley o en menor medida, Rebbeca Hall y unas espectaculares escenas de acción perfectamente integradas (y rodadas) en el desarrollo de la trama militar y tecnológica basada en el arco argumental de los comics “Extremis”.


Si “Los Vengadores” supusieron un entretenimiento de primer nivel, “Iron Man 3” convierte definitivamente a Marvel en la gran conocedora de la esencia del blockbuster de nuevo cuño, la cual acierta  otorgando a Shane Black plenos poderes para hacer y deshacer a su antojo el universo del multimillonario héroe, algo que sienta de maravilla al carácter díscolo y travieso del bueno de Stark, el cual ahora no solo explota su catálogo de chistes sino que también es capaz de lucir con orgullo un reloj de Dora la exploradora o sintonizar el último capítulo de Downton Abbey. Shane Black y Robert Downey Jr. lo han pasado en grande haciendo esta tercera entrega de “Iron Man” y nosotros con ellos.

22 abril 2013

"LA CAZA"; ¿LOS NIÑOS NUNCA MIENTEN?

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Afirma Thomas Vinterberg (“Celebración”) que no se ha basado en un único caso para relatar la historia de una mentira infantil que desencadena una imputación social a un profesor de primaria, y sí en diferentes noticias reales coincidentes. Desafortunadamente noticias como esta ocurren con demasiada frecuencia (sin ir más lejos, en Albacete todavía colean las circunstancias de un caso sorprendentemente parecido al de la película de Vinterberg) y el cine ha reflejado en numerosas ocasiones las consecuencias humanas de una acusación infundada, desde la magnifica “La calumnia” (1961, William Wyler) donde Audrey Hepburn y Shirley McClaine sufrían el vapuleo de un malintencionado rumor infantil hasta la sobria “La duda” (2008, John Patrick Shanley) con Phillip Seymour Hoffman como objeto/sujeto incriminado, pasando por el daño provocado por la envidiosa confesión de Saoirse Ronan en “Expiación” (2007, Joe Wright).

Vinterberg, componente del movimiento Dogma 95 y explorador del comportamiento humano, de las conductas de la comunidad social, encuentra en “La Caza” (2012, "The Hunt")un vehículo perfecto para volver a poner en liza sus inquietudes como autor. En la humillación de Lucas, un profesor de primaria acusado de abuso de menores, basa el director danés su relato, ubicado en un entorno cerrado, cercano, fraternizado, no por casualidad. En un pueblo pequeño el eco de un rumor siempre se expande con mayor facilidad. Lucas (y por ende, el espectador) sufrirá el dolor del vapuleo social, un linchamiento muy próximo y derivado de la realidad en que vivimos donde la susceptibilidad, la paranoia, el castigo social se magnifican por encima de la presunta inocencia, la justicia, la confianza.

Eso de que los niños nunca mienten es llevado al extremo en esta pequeña comunidad danesa hasta condenar a Lucas a la más severa exclusión. El relato es cruel con su personaje, al cual martillea constantemente. “La Caza” presenta a Lucas como un tipo modelo, amable y cortés y al que le van bien las cosas (divorciado, pronto su hijo comenzará a vivir con él, está iniciando una nueva relación) para posteriormente condenarlo, algo doloroso para el espectador, conocedor de los detalles de los hechos que los habitantes del pueblo desconocen. La narración, lenta y firme, e inclemente con su protagonista se convierte en insoportable para el que asiste a la sucesión de los hechos, el cual, por momentos, desearía que del honrado y sosegado Lucas surgiese una especie de Dustin Hoffman recien salido de “Perros de Paja”, más cuando un halo de tragedia sobrevuela un relato que gira alrededor de una comunidad con aceptado gusto por las armas, en otra insinuada crítica  de Vinterberg hacía el sistema.

La pulcra realización del director danés se apoya en la incomensurable interpretación de un contenido Mads Mikkelsen, habitual villano (lo tenemos actualmente ejerciendo de Hannibal Lecter en la serie de la NBC, "Hannibal") cuyo entregado papel como el maestro calumniado encuentra su culmen en la secuencia final de la iglesia. Un trabajo que bien vale su premio a Mejor Actor en el pasado Festival de Cannes.

Los Premios del Cine Europeo también recompensaron el guión de esta drama terrorífico y angustioso capaz de impactar e incomodar a la vez que sirve como eficaz denuncia de una sociedad actual que encuentra en el ajusticiamiento un escape a sus temores e insatisfacciones más ocultos y como estudio del impacto de una mentira para damnificar una vida.

17 abril 2013

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16 abril 2013

"TIPOS LEGALES"; A LA VEJEZ,VIRUELAS

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Mientras Michael Haneke nos aterraba con su severa y realista visión de la tercera edad en “Amour”, “Tipos Legales”  aterriza en la cartelera apenas unos meses después para decirnos que la vejez no es tan desoladora. En realidad, es casi una práctica habitual en Hollywood que todo actor con mayúsculas se guarde para sí una película ligera y despreocupada que sirva de reencuentro con amigos de la interpretación, con la que relajarse y disfrutar de un plácido y nostálgico rodaje y que, por supuesto, tenga a la vejez como base del relato. Lo hizo Clint Eastwood con “Space Cowboys” o Jack Nicholson con “Ahora o nunca”. También habló de la tercera edad, Dustin Hoffman en su tardío debut en la dirección con “Quartet”. Ahora, Al Pacino, Christopher Walken y Alan Arkin hacen lo propio con “Tipos Legales” dirigida por Fisher Stevens, aquel que fuese novio de Phoebe en “Friends” y protagonizase “Cortocircuito”.

No esperen nada memorable de “Tipos Legales”. Se trata de un producto inofensivo, carente de cualquier pretensión, fácilmente digerible y algo olvidable cuyo principal cometido es hacer pasear la mirada cómica y despreocupada de grandes glorias de Hollywood. Porque este es, sin duda, un vehículo, ya no para el lucimiento, sino para el pasatiempo de Pacino, Walken y compañía, cargado de guiños a interpretaciones pasadas y chistes fáciles. Hubo una vez en que Pacino metido en la piel del agresivo Tony Montana sacó a bailar a Michelle Pfeiffer, y en que bailó un tango a ciegas que le proporcionó un Oscar. En "Tipos Legales", Pacino saca a bailar a una joven cualquiera, no sin rogarselo previamente. Para recordar tiempos mejores. Para que rememoremos que una vez Pacino fue grande. Para detectar que el bueno de Al sabe que cualquier tiempo pasado fue mejor y que alberga cierto sentido de la parodia.


Entre batallitas, abusos de viagra y correrias nocturnas en slow-motion que puedan recordar furtivamente a "Jo,que noche" (esa irrupción de Vanesa Ferlito, la bailarina de "Death Proof"), la película de Stevens apunta levemente un par de tramas de fondo que permitan a "Tipos Legales" no ser una película que no tenga absolutamente nada que contar. Una misión a ejecutar por Walken que afecta directamente a Pacino, un nieta a la que visitar cada día, un rescate de un geriatrico con final fatal pero feliz. Detalles que permiten avanzar a una película prejubilatoria pero entrañable por inocua y simpática. Al fin y al cabo ¿por qué ibamos a negarle el divertimento a unos mayores que lo han sido todo?.

08 abril 2013

"EFECTOS SECUNDARIOS": DEPRESIONES QUE MATAN

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Nunca he acabado de creer la jubilación anticipada de Steven Soderbergh, por mucho que el director norteamericano se haya encargado de confirmar una y otra vez su retirada del mundo del cine. Desde 2011 en que surgieron las primeras noticias de su marcha, el realizador de “Traffic” ha encadenado un producto tras otro, alternando géneros y encargos de la industria con proyectos más personales. Ahora Soderbergh vuelve a asegurar que lo deja y que “Efectos secundarios” será su última película, aunque yo me reafirmo en pensar que la sutileza y el mimo con que Soderbergh maneja este título lleno de juguetones giros argumentales no son propias de alguien hastiado y fatigado de ocupar la silla de director.

Efectos secundarios” se fija en los antidepresivos, los ansiolíticos y las depresiones en la gran ciudad. La necesidad de terapia como solución a los males y traumas heredados. En su arranque podría ser la película de cabecera de todo visitador médico, con sus anuncios de pastillas, sus acuerdos entre farmacéuticas y profesionales para potenciar medicamentos (algo a lo que ya se acercase Soderbergh en la reivindicable “Contagio”) y la confianza ciega del paciente en los fármacos. En definitiva, el drama de una joven sumida en problemas psicológicos que coquetea con el suicidio como escape a su abatimiento personal. Pero Soderbergh no está conformando precisamente un drama sobre la psique y las soluciones que la sociedad actual ofrece sino que, frívolamente, está armando con suma inteligencia una revoltosa cinta de suspense más próxima al thriller de constantes hitchcockianas cuyos sorpresivos y repetidos desvíos de su trama original mantienen en vilo al espectador mientras su guión coquetea con los falsos culpables y las intrigas paranoicas. En esa misión, las interpretaciones de su cuarteto protagonista; Jude Law, Rooney Mara, Catherine Z.Jones y Channing Tatum colaboran a sembrar el desconcierto y la duda en el espectador sobre lo que está presenciando, ajustándose a unos personajes que son presentados con multitud de interrogantes tras ellos.


Si estaban convencidos de estar ante un film de denuncia social farmaceutica, Soderbergh se la ha jugado. El director pone el piloto en modo “Erin Brockovich” para acabar transformandose en un sucedaneo de Brian De Palma dejando de la lado las posibilidades sociales del relato y optando por un divertimento inteligente y revoltoso. Porque puestos a jubilarse, ¿Qué mejor que hacerlo con un entretenimiento como "Efectos secundarios”?

26 marzo 2013

HOLLYWOOD SE MUEVE, 12 PROMESAS DEL 2013

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ZOE KAZAN: La nieta del controvertido y excelente director Elia Kazan (“Un tranvía llamado deseo”, “La ley del silencio”, “Esplendor en la hierba”) se asomó tímidamente en la gran pantalla como furtivo ligue del personaje de Leonardo Di Caprio en la estupenda “Revolutionary Road” de Sam Mendes. Anteriormente había tenido papeles menores en títulos como “En el valle de Elah” o “Me and Orson Welles” de Richard Linklater junto a Claire Danes o Zac Efron.  Alternó pequeñas obras de teatro en Nueva York con apariciones en la pequeña pantalla (“Bored to death”) y con testimoniales papeles secundarios que le llevaron a encarnar a la hija de la mismísima Meryl Streep en “Si fuera fácil”, a unirse a otro aprendiz de Woody Allen como Josh Radnor en su debut tras las cámaras, “Happythankyoumoreplease” o a formar parte junto a Michelle Williams del reparto del western indie “Meek´s cutoff” en el que además conoció a su pareja en la actualidad, Paul Dano. Junto a él protagonizó su primer protagonista hasta la fecha y la película que le ha dado a conocer, “Ruby Sparks”, no solo como actriz sino también como escritora. Su guión, original, divertido, romántico para la película del dúo formado por Johnatan Dayton y Valerie Faris (“Pequeña Miss Sunshine”) ha puesto a Kazan de moda. Estará liderando junto a Michael Stahl-David un romance con toques sobrenaturales titulado “In your eyes” con guión original de Joss Whedon, y protagonizará otra comedia romántica indie, “The Pretty one” en la que toma la personalidad de su hermana gemela fallecida. Y para no salir del género de comedia romántica, Kazan estará junto a Daniel Radcliffe en “The F Word”, cuyo guión lleva tiempo formando parte de la llamada “black list” o listado de mejores guiones no rodados.

SAM CAFLIN: Iba para futbolista del Norwich City cuando giró sus intereses y tomó la decisión de enrolarse al Norwich's Theatre Royalclases en lugar del filial del equipo inglés. Su primera aparición fue en la pequeña pantalla con la producción que adaptaba el best seller de Ken Follet, “Los pilares de la Tierra” donde perdió media oreja por encarnar al leal Richard de Kingsbridge. Encandenó este trabajo con el de otra miniserie británica, “Any Human Heart” donde interpretó el personaje del novelista Logan Mountstuart en sus años mozos (personaje que también interpretaron Matthew Mcfayden y Jim Broadbent). Otra producción televisiva, en este caso en forma de largometraje, “United”, unió sus dos pasiones, el fútbol y el cine, recreando la historia de los Bubsy Babes y el trágico accidente de avión que acabó con una de las mejores generaciones de futbolistas que ha tenido el Manchester United. Y de ahí su salto a Hollywood con “Piratas del Caribe, en mareas misteriosas” donde sacó a relucir su vena aventurera y romántica al enamorarse de la sirena encarnada por Astrid Bergès-Frisbey. Sumar otra superproducción hollywoodiense como “Blancanieves y la leyenda del cazador” le colocó definitivamente como una de las nuevas promesas a tener en cuenta. Pudo ser Harry Osborn en la secuela de “The Amazing Spiderman”, sin embargo sí lo veremos en “The quiet ones”, una de terror que coprotagoniza junto a Jared Harris (Pryce en “Mad Men”), encarnado al novelista Robert Graves en “The Laureate” y como pareja de Lily Collins en la romántica “Love, Rosie”. Pero, sin duda, la película que hará de él una estrella adolescente será la segunda entrega de “Los Juegos del Hambre” donde se pondrá en la piel de Finnick Odair, uno de los campeones de los juegos.

JUNO TEMPLE: Es hija del cineasta Julien Temple, responsable de diferentes documentales de los Sex Pistols o de Joe Strummer y por eso debutó en el cine con una pequeña aparición en “Vigo, historia de una pasión” sobre la figura del director Jean Vigo y dirigida por su padre, así como también en “Pandaemonium”, dirigida igualmente por Temple. Desde entonces se ha convertido en una actriz hiperactiva. Fue hija de Cate Blanchett en “Diario de un escándalo”, prima de Keira Knightley y Saoirse Ronan en “Expiación”, traicionó a Ana Bolena (Natalie Portman) en “Las hermanas Bolena” e hizo sus pinitos en la comedia adolescente con “Supercañeras” y “Megapetarda”. Además de todas ellas, aportó su granito de arena a “Año Uno”, con Jack Black, “Cracks”, dirigida por Jordan Scott, hija de Ridley Scott, la fantástica “Las vidas posibles de Mr.Nobody”, en “Greenberg” junto a Ben Stiller, en el reboot de “Los tres mosqueteros” o como amiga de Selina Kyle (Anne Hathaway) en la última entrega de la saga Batman de Nolan. Tanto trabajo ha acabado por proporcionarle papeles protagonistas, “Jack and Diane”, una historia de amor entre dos chicas adolescentes, “Magic Magic” del chileno Sebastián Silva junto a Michael Cera, en “Killer Joe” de William Friedkin, en la comedia fantástica “The Brass teapot” o al lado de Amanda Seyfried en “Lovelace” el biopic de Linda Lovelace. Seguramente “Horns” la adaptación de la novela de Joe Hill, “Maleficent” la versión del cuento “La bella durmiente” junto a Angelina Jolie y la secuela de “Sin City” la coloquen definitivamente como estrella en ciernes.

ARMIE HAMMER: Cuidado, no es Arnie, es Armie, con M, y no tiene un hermano gemelo aunque David Fincher nos hiciese creer lo contrario en “La red social”. El era Cameron Winklevoss y Tyler Winklevoss en la película de facebook y ella supuso el descubrimiento de este actor de 27 años que ha sido elegido por la CinemaCon de Las Vegas como la “Estrella Masculina del mañana”. Lo será, a buen seguro, si la superproducción “El llanero solitario”, una suerte de Piratas del Caribe en el Oeste, al lado de Johnny Deep da resultado en taquilla. Entre sus trabajos hasta la fecha, además de haber trabajado con Fincher, se encuentran las colaboraciones en las televisivas “Verónica Mars” y “Gossip Girl”, su papel de protegido de John Edgar Hoover en “J.Edgar” de Clint Eastwood, o haber sido el príncipe azul de “Mirror Mirror”. Estará en dos thrillers “By virtue fall” junto a Eric Bana, y “2:22” que protagonizará, y en “Serpent Girl” un drama romántico junto a Malin Akerman y Kate Bosworth. En su biografía personal y rosa se puede añadir que conoció a la que ahora es su mujer, la también actriz Elizabeth Chambers, repostando en una gasolinera de lo que deducimos que las gasolineras son los nuevos bares.

QUVENZANHE WALLIS: La pequeña Quvenzanhe, de nombre harto complicado aportó inocencia al poético relato de Behn Zeitlin en “Bestias del sur salvaje”, lo que le valió una nominación al Oscar para la historia (la más joven en ser nominada en la categoría de Mejor Actriz Principal y la primera persona nacida en el siglo XXI en recibir la nominación a los Premio de la Academia) y la posibilidad de pasearse por las alfombras rojas de los diferentes premios junto a su bolso con forma de perro. Candidez y talento a partes iguales para la pequeña Hushpuppy que con tan solo 9 años ya rueda a las ordenes de Steve McQueen, “Twelve years a slave” junto a Michael Fassbender, Brad Pitt o Benedict Cumberbatch y ha sido elegida como la huérfana protagonista de la nueva versión de “Annie”, el musical que producirán Will Smith y Jay-Z con guión de Emma Thompson. Entre tanto Quvenzanhe (su nombre es una combinación de las primeras letras de los nombres de sus padres y de una palabra en suajili) estudia tercer grado en la escuela Primaria Honduras, en Houma.

DANE DEHAAN: Era el adolescente más atormentado de los tres a los que les llovieron poderes especiales en el sorprendente found-footage “Chronicle”. Con un leve parecido al Di Caprio de películas como “A quien ama Gilbert Grape?”, Dehaan había aparecido previamente en series televisivas como “In treatment” o “True Blood” antes de dar su salto al cine con la película de John Sayler, “Amigo”, junto a Chris Cooper. Spielberg lo reclutó para un pequeño papel en “Lincoln” y se unió a otra promesa, Juno Temple en la indie “Jack and Diane”. También estrenará “Lawless” al lado de Jessica Chastain, Shia Laboeuf o Tom Hardy, estará en el drama protagonizado por Ryan Gosling y Bradley Cooper, “Cruce de caminos” y en el retrato de la generación beat “Kill your darlings” con Elizabeth Olsen, Daniel Radcliffe y Michael C. Hall y será uno de los protagonistas de “Devil´s knot” la nueva película de Atom Egoyan. Pero sin duda será su rol como nuevo Harry Osborn, tomando el relevo de James Franco en “The Amazing Spiderman 2” el que multiplicará su fama dentro de la industria y hará su rostro más conocido para el espectador.

FELICITY JONES: Esta británica, de Birmingham para más señas, de 29 años lleva un largo tiempo trabajando en diferentes productos cinematográficos y televisivos en su país natal. Desde la serie de Channel 4, “Cape wrath” hasta hacer acto de presencia en un capítulo de “Doctor Who” o rodar una nueva versión televisiva de “El diario de Anna Frank”. “Retorno a Brideshead” de Julian Jarrold fue su primer papel de importancia para la gran pantalla que encadenó con otro relato clásico, “Cheri” de Stephen Frears. El duo Gervais- Merchant la ficharon para su comedia nostálgica “Cementery Juntion” (“Cruce de destinos”) y Julie Taymor le dio el rol de Miranda en su acercamiento a “La tempestad” de Shakespeare. No dejo de trabajar en Inglaterra, “Albatross”, “Hysteria” o “Cheerful weather for the weeding” antes de dar su salto a Hollywood con “Like Crazy” donde mantenía un constante “ahora te quiero, ahora no te quiero” con Antón Yelchin en un acercamiento indie y melodramático a las relaciones a distancia con la que ganó el premio de “Mejor Nueva Actriz” del National Board of Review compartido con Rooney Mara. Por cierto, la mismísima Jennifer Lawrence era su rival amorosa en aquella cinta. Próximamente estrenará “Breathe in” coprotagonizada por Guy Pearce y será la novia de Jonah Hill en “True Story”. Será la amante de Charles Dickens (Ralph Fiennes) en “La mujer invisible” que el propio Fiennes dirigirá. Al igual que Dane Dehaan, con “The amazing Spiderman 2” dará su salto definitivo a Hollywood. Se rumorea que podría meterse en la piel de Felicia Hardy, la gata negra.

DOMHNALL GLEESON: Si su apellido os hace pensar que Domnhall pueda ser hijo de Brendan Gleeson (“Escondidos en Brujas”, “The Guard”, “Gangs of New York”) estáis completamente en lo cierto. Su cabello rojo, su aspecto puramente irlandés y su fuerte presencia en pantalla corroboran eso de “de casta le viene al galgo”. Además Domhnall ha salido inquieto y no solo actúa, sino que también escribe y dirige obras de teatro. Una de sus primeras apariciones en pantalla fue en el cortometraje “Six Shooter” (de Martin Mcdonagh, director de “7 psicopatas”) junto a su progenitor. Repitiría con su padre en el largo “Studs” y figuraría en la perruna “A dog year” que protagonizaba Jeff Bridges. Completó el reparto de “La recompensa”, de nuevo junto a su padre y al lado de Cillian Murphy, Gabriel Byrne o Jodie Whitaker. Protagonizó la irlandesa “Sensation” y junto a Carey Mulligan o Keira Knightley figuró en “Nunca me abandones”. Fue el hermano mayor de Ron Weasley en “Harry Potter y las reliquias de la muerte” (partes 1 y 2) y su amigo Jeff Bridges le llevó hasta “Valor de ley” de los hermanos Coen. Instalado completamente en Hollywood fue un informático completamente drogado en la expeditiva “Dredd”, se enamoró de otra promesa, Alicia Vikander en “Anna Karenina” de Joe Wright y protagonizó de nuevo en las islas, el primer episodio de la segunda temporada de “Black Mirror” como novio (vivo o revivido) de Haley Atwell. El experto en comedias románticas Richard Curtis lo ha elegido como protagonista de “About time” donde compartirá planos con Zooey Deschanel y Rachel McAdams y formará parte de una banda de rock unido a Michael Fassbender en “Frank”. Y como la familia siempre tira mucho, su último proyecto hasta la fecha lo volverá a reunir con su padre en “Calvary”, dirigidos por John Michael McDonagh, (hermano de Martin y director de la negrísima “The Guard”).

BELLA HEATHCOTE: Un rostro bonito, reconocimiento general como una de las nuevas it-girls de Hollywood y alguna que otra portada en publicaciones como Interview, Vogue, o Nylon, han disparado el nombre de Bella Heathcote como una de las jóvenes actrices a tener en cuenta. Esta australiana de 25 años fue esa joven de la que Johnny Deep se enamoraba perdidamente en la última cinta de Tim Burton, “Sombras tenebrosas”. Ese fue su primer paso en Hollywood puesto que antes se había consolidado como una popular actriz en su Australia natal gracias a la serie televisiva “Neighbours”. Debió salir en “Mátalos suavemente” de Andrew Dominik porque yo no la recuerdo en pantalla y su nombre solo aparece como agradecimientos y no está acreditada oficialmente. Estará próximamente en la indie “Not fade away” donde repetirá con James Gandolfini y en la nueva comedia, aún sin título, que protagonizan Marisa Tomei y Hugh Grant. Además su nombre encabeza los créditos de “The Curse of Downers Grove” con guión de Bret Easton Ellis.

EZRA MILLER: Si hubiera un remake de “The Rocky Horror Picture Show”, Miller debería interpretarlo. Este norteamericano de apenas 20 años apenas ha necesitado un par de títulos para llamar la atención con su espontaneidad y carácter. Con aspecto de chico rebelde, declaradamente homosexual y con un algunos asuntos de drogas en su historial delictivo, Miller empezó a hacerse notar con su aparición recurrente en la serie “Californication” y en un pequeño y coral título indie, “Another Happy Day” junto a Ellen Barkin o Demi Moore pero fue en “Tenemos que hablar de Kevin” (Lynne Ramsey) donde su composición de hijo casi demoníaco de Tilda Swinton acaparó alabanzas. Si consiguió destacar en la película de Lynne Ramsey no lo hizo menos en “Las ventajas de ser un marginado” adorable film de despertar adolescente donde se adueñaba de todos los planos en que aparecía junto a Logan Lerman o Emma Watson. Aunque de momento solo tiene previsto el rodaje de la nueva versión del “Madame Bovary” de Flaubert junto a Mia Wasikoswka y Paul Giammati, a buen seguro a Miller le espera una prometedora carrera por delante.

ALICIA VIKANDER: Perfecta dentro de su vestido de color verde, Vikander desfiló por la alfombra roja de los pasados premios Oscar acaparando la atención de los flashes y recibiendo los halagos de los expertos en glamour hollywoodiense. ¿Quién era esa joven de llamativa belleza y elegancia?. Ni más ni menos que una actriz sueca de 25 años que paralelamente había estrenado dos películas nominadas en diferentes categorías de la 85 edición de los Premios Oscar. La danesa “Un asunto real” donde era la joven amante del triangulo amoroso de la candidata al premio a película de habla no inglesa y de otra historia de época como “Anna Karenina” donde casualmente se veía inmersa en otro amor a tres bandas siendo desplazada por Aaron Johnson y querida por Domnhall Gleeson. Precisamente, la película de Joe Wright es su primera incursión en la gran industria. Anteriormente había acumulado papeles en su país natal. Estará en “The Seventh Son” la adaptación de “El aprendiz del espectro” otra saga literaria de corte fantástico. Compartirá en ella pantalla con Julianne Moore, Jeff Bridges y Ben Barnes. También aparecerá en “The Fifth Estate” la narración del asunto Wikileaks que dirige Bill Condon con Beneditc Cumberbatch como Julian Assange y en “Son of a gun”, thriller australiano al lado de Ewan Mcgregor. Hay Alicia para rato.

ALDEN EHRENREICH: Su nombre es más facil pronunciarlo que escribirlo. Cuentan que fue Steven Spielberg quien lo descubrió en el bar mitzvah de un amigo y lo introdujo en la industria. Hizo su debut en televisión en episodios de “Sobrenatural” o “CSI” y siendo un completo desconocido, Francis Ford Coppola lo eligió para protagonizar “Tetro”, el cual debió quedar encantado con él porque se lo recomendaría a su hija Sofía para un pequeño papel en “Somewhere” y repetiría con él en la inédita “Twixt”. Su carta de presentación al gran público viene con ese pseudoCrespúsculo llamado “Hermosas Criaturas” claramente enfocado al público adolescente. Sin embargo las intenciones de Ehrenreich no son la de ser un nuevo Robert Pattison ídolo de masas juveniles y sí están más cerca de formar parte de proyectos de más enjundia. Lo veremos en “Stoker”, el debut hollywoodiense de Park Chan-Wook con Mia Wasikowska y Nicole Kidman y en “Blue Jasmine”, la última película de Woody Allen.


 
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